Canciones de Antonio Rodríguez Villar por amigos

Estas canciones nacieron a lo largo de mi vida. Algunas hace ya mucho tiempo. Otras son más recientes. Todas tienen su historia, un porqué y su razón de alegrías, recuerdos y hasta tristezas. 
Estaban arrinconadas, casi perdidas. Hasta que en estos últimos años, amigos muy queridos les fueron dando vida con su arte, sus voces, sus instrumentos y su generosidad. Gracias a todos los que las embellecieron.        
Hoy, con un fuerte abrazo, quiero que  estas canciones lleguen a cada uno de ustedes para que compartan mis alegrías y mis recuerdos.

CONTENIDO:
01. Pancha Rodríguez (zamba)
02. Olor a aca (chacarera)
03. Carlitos, cantá una zamba (zamba)
04. Cuando te miré (polca)
05. Chacarera del conque (chacarera)
06. A mí también champagne (tango)
07. La pequeña (canción cuyana)
08. Pa’ Doña Helvecia (chacarera)
09. Zamba del trebolar (zamba)
10. La Plata 680 (gato)
11. Noches de Lavalle y Paraná (tango)
12. La flor azul (chacarera)

COAUTORES:
Horacio Ferrer, Yayo Cáceres, Jorge Marziali, Armando Tejada Gómez, Héctor Negro y Mario Arnedo Gallo
ANTONIO RODRÍGUEZ VILLAR

Periodista, escritor, autor, compositor.
Nació en Buenos Aires el 16 de julio de 1935.
Comenzó a tocar la guitarra de oído y a bailar danzas criollas cuando tendría 7 años. Su primer profesor de guitarra en Villa Ballester fue Alejandro Orsini. A quien considera su “gran maestro” de música y canciones criollas fue René Ruiz, integrante del famoso dúo Ruiz-Acuña y después del trío Ruiz-Gallo-Pérez Cardozo. Sus maestros de danzas fueron Vitillo y Machaco Abalos en la Academia que tenían los legendarios hermanos en Santa Fe 1713, segundo piso. Adolfo Abalos, le enseñó los ritmos en guitarra, en especial zambas y chacareras.
En Villa Ballester, sus padres –cálidos anfitriones- reunían los domingos en tradicionales asados a autores, compositores, poetas y escritores que hoy son figuras patriarcales de nuestro Folklore. Entre otros Don Andrés Chazarreta, Ricardo Rojas, Hilario Cuadros, René Ruiz, Félix Perez Cardozo, Atahualpa Yupanqui, Manuel Acosta Villafañe, Félix Dardo Palorma, Juan Carlos Dávalos, Azucena Maizani, Osvaldo Sosa Cordero, Gualberto Márques-“Charrúa”, Ignacio Corsini, los hermanos Isidro y Antonio Peralta Dávila, don Santiago H. Rocca, Virginia Vera, Homero Manzi y muchos otros. De ellos aprendió, entre asombros de niño, a conocer y amar nuestras esencias folklóricas.
En 1955 formó con Mario Arnedo Gallo y Hamlet Lima Quintana el trío “Los Musiqueros”, que debió dejar en 1960 para irse a estudiar y trabajar a EEUU.    
En 1956 ingresó como Reportero en “La Prensa” de Buenos Aires. Trabajó después como Redactor en “La Nación” y “Clarín”.
Vivió varios años en EEUU. Estudió en el The World Press Institute,  Minnesota y realizó estudios de posgrado en New York University y en Columbia University de Nueva York.
En New York fue Redactor de la agencia “Associated Press” y posteriormente Redactor de las revistas “LIFE International” y “LIFE en Español”.
En noviembre de 1965 se casó en Washington D. C. con María Nieves Mac-Veigh Martínez de Lecea, española,  a quien conoció ese año en Nueva York.
Regresó a la Argentina en 1967 y retomó su tarea periodística como Redactor en “La Nación”.
En 1973, ingresó como Redactor a “Clarín”.
Por concurso de antecedentes fue designado en 1976 Director de las Ediciones Iberoamericanas de la revista “Selecciones del Reader’s Digest”. 
Ha escrito libros sobre Política Internacional y sobre temática folklórica: “Marxism and revolution in Latin America” (“Marxismo y Revolución en América Latina”); “Freedom of the press and dictatorships in Latin America”, (“La Libertad de Prensa y las dictaduras en América Latina”), “La Flor de la Canela. Antología Poética de Chabuca Granda”; “Práctica periodística” (Texto universitario); “La poesía gauchesca  en el Río de la Plata”; “Antología de la Canción Criolla” y “Antología de la Canción Criolla”, Volumen I y II
Por su iniciativa, se creó en 2007 la Academia Nacional del Folklore de la República Argentina de la que es Presidente.
Es Miembro Fundador y actual Académico Consulto de la Academia Nacional del Tango.
En 2011 fue designado “Personalidad destacada de la Cultura” por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Está casado con Marinieves Mac-Veigh Martínez de Lecea y tienen cinco hijos –Javier, Nicolás, Macarena, Juan y Sonsoles- y quince nietos – Pablo, Justo, Inés, Tomás, Martina, Sofía, Juana, Clara,  Felipe, Félix, Santiago, Jaime, Nicolás, Carola y Alfonso.
No actúa en política desde hace muchas décadas. A los 15 años comenzó su militancia en la Juventud de la Unión Cívica Radical. Cuando se dividió la UCR (1957) se afilió a la Unión Cívica Radical Intransigente que presidía el Doctor Arturo Frondizi . 
Es, desde su creación, miembro del Movimiento de Integración y Desarrollo-MID con cuya doctrina está absolutamente identificado.
Es hincha de Chacarita Juniors.



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PANCHA  RODRÍGUEZ
(Zamba)


Música y Letra: Antonio Rodríguez Villar
Invitada voz: Suna Rocha
Piano: Gabriel Luna
Guitarra: Antonio Rodriguez Villar

Era fines de 1965 y vivíamos en Washington D.C., capital de los Estados Unidos, donde nos habíamos casado en noviembre de ese año. Un grupo de amigos argentinos nos presentó a la Pancha Rodríguez, señora santiagueña que hacía tiempo residía en esa ciudad. Nos hicimos amigos de inmediato.
Había llegado a Washington varios años antes como empleada de una familia de diplomáticos argentinos. Cuando estos terminaron su misión, la Pancha decidió quedarse y trabajar como modista. Complementaba estas tareas haciendo unas empanadas excepcionales que, por selectivo encargo, saboreábamos algunos pocos privilegiados.
Tez morena y grandes ojos negros. Su mirada llegaba hondo. Era de origen muy humilde, sin mayor formación escolar, pero tenía la excelsa aristocracia del espíritu. Desbordaban en ella toda la sabiduría de la tierra y la bondad provincianas. Recordaba aquella descripción que de su madre hiciera el Mahatma Gandhi: "De mi ignorante pero sabia madre...".
Su casa era remanso y cobijo para todo argentino y latinoamericano que llegara a Washington desvalido. Ella lo alojaba en su casa, lo acariñaba y hasta le conseguía trabajo a través de sus innumerables amistades.
Allí nos reuníamos para agasajarla y recibir su protección y ternura, como una suerte de matriarcado que la Pancha ejercía sin buscarlo.
A su casa acudían desde encumbrados embajadores, empresarios y políticos, hasta el más humilde obrero. Su corazón no le permitía conocer distingos. La Pancha recibía a todos con el mismo amor, la misma atención, la misma amistad sin tasa.  
Era, creo, de Salavina. Hablaba Quichua con total fluidez. Había integrado en su niñez, el conjunto de danzas que dirigía don Andrés Chazarreta. Por eso, siempre me pedía chacareras, -de preferencia truncas-, vidalas y viejas zambas. En especial esperaba "La 7 de Abril", “La vieja”, “Andando”,  “Qué linda sois”, “A orillas del río Dulce" y el vals "Santiago del Estero" que en aquella época mis dedos podían garabatear en solos de guitarra.
Una tarde de Abril de 1966 recibimos un llamado urgente de la Pancha. Fuimos a su casa con Marinieves.
"Tonito, tengo cáncer. Me queda poco tiempo de vida y quiero morir en Santiago". Nos reunimos con un grupo de amigos que entonces residíamos en Washington, entre ellos Manolo Gómez Carrillo, María Teresa Sandá, Alberto Ayerza, Carlos y Lilian Alurralde, Roberto y Susana Garziglia, Pedro y René Gnavi -seguro me olvido de otros- para posibilitar su regreso. 
Con Marinieves la llevamos al aeropuerto de Washington. En Nueva York la recibió el “Vasco” Carlos María Cervetti que la acompañó hasta el avión que la traería a Buenos Aires. En Ezeiza la esperó Mauricio "Chito" Rapaport que la dejó en el Aeroparque, en la escalerilla misma de un avión que la trasladaría a Santiago y terminar sus días en su tierra, como deseaba.
Nunca más supimos de ella. Se nos quedó en el alma, en nuestro recuerdo agradecido, en el sueño generoso y esperanzado de todo santiagueño.   
Para ella es esta zamba, simple y criolla como la Pancha Rodríguez, con todo mi cariño y respeto. Por ella, la introducción tiene reminiscencias de "La 7 de Abril" y la vuelta, el dejo triste de una vidala. 
Conocerla y ser sus amigos, fue un privilegio. 

PANCHA RODRÍGUEZ
             Zamba
Música y Letra de Antonio Rodríguez Villar
 
                     I

¡Quién habrá sido esa Pancha
que conocimos tan lejos...!
¡Magia de luna y quebracho,
ayudadora de sueños,
que nos dejó el corazón
apagado de silencios!

El canto de algún coyuyo
enamorando algarrobas,
le fue apretando la ausencia
de flores añoradoras;
y fue un bombo llamador
el corazón de la copla.

      ¡Pancha Rodríguez!,
      sé que has de andar,
      llevando sueños al sueño,
      de algún santiagueño
      que quiera soñar.
      Hecha flor en la algarroba,
      todo Santiago
      te ha de encontrar.

                     II           

En un abril de añoranzas
te envolvió una chacarera
y desandaste caminos
para ser tierra en tu tierra.
Santiago se abrió en el silbo
de una bumbuna siestera

Un aromar de vidalas
acompañó tu regreso:
chañares, tuscas, mistoles,
en cantos te recibieron,
y se hizo flores el alma
de Santiago del Estero

      ¡Pancha Rodríguez!,
      sé que has de andar,
      llevando sueños al sueño,
      de algún santiagueño
      que quiera soñar.
      Hecha flor en la algarroba,
      todo Santiago
      te ha de encontrar.

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OLOR A ACA
(Chacarera)


Autor: Antonio Rodríguez Villar
En la armónica: Franco Luciani
Guitarra: Aníbal Toledo
Bombo: Antonio Rodriguez Villar

Muchas veces, cuando se escucha algún interprete de cualquier instrumento tocar chacareras o gatos y se nota que posee el sabor y conocimiento de la tierra, decimos ·”Tiene olor a aca”. (Olor a mier…, olor a tierra).
Mi querido Franco Luciani desborda “olor a aca” cuando toca, magistralmente, su armónica.
Esta chacarera, creo, tiene todo el sabor que aprendí de todos mis maestros. Por eso su título: “Olor a aca”.


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CARLITOS CANTÁ UNA ZAMBA
(Zamba)

Música: Antonio Rodríguez Villar Letra: Horacio Ferrer
Album: LA FLOR AZUL - Obras de Antonio Rodríguez Villar por Amigos 2020 Canta: Jairo Guitarra: Juán Falú
Recitado: Horacio Ferrer . Me une a Horacio Ferrer una entrañable amistad nacida desde que éramos niños. Cuando Horacio venía de Montevideo a visitar a su tío Goyo de Ezcurra, este lo llevaba a “Mi Refugio” en la calle Maipú, al lado de la hoy “Radio Nacional”, a escuchar a glorias de nuestro folklore que actuaban todas las noches. Allí me llevaba también mi padre, Pacífico Rodríguez Villar, quien me inculcó con mi madre, el amor por nuestra música y nuestra poesía criollas. Nos reencontramos con Horacio ya de grandes, cuando vino a radicarse a Buenos Aires y forjamos la honda amistas que aún pervive. Ambos coincidíamos en que no hay diferencias y no aceptábamos esa absurda dicotomía entre Tango y Música Criolla. Los primeros creadores de nuestro tango componían e interpretaban música criolla y cuando componían tangos, los llamaban “Tango Criollo”. Vayan como ejemplo Eduardo Arolas, Vicente Greco, Manuel Aragón, Angel Villoldo, Pascual Contursi, Agustín Bardi, y tantos otros. Y el propio Carlos Gardel, ¡único!, ¡excelso!, ¡irrepetible!, empezó cantando zambas, cifras, milongas, estilos y canciones. Fue así que una noche (diría mejor una madrugada…) de guitarras, poesía, música y cantos, decidimos con Horacio componer una zamba como respetuoso homenaje a Carlos Gardel, el “Cantor Criollo” por excelencia. La música tiene reminiscencias de las antiguas zambas sureras. Aquí, interpretada por nuestros queridos y talentosísimos amigos Jairo y Juan Falú. Horacio es quien hace la glosa de la zamba. CARLITOS, CANTÁ UNA ZAMBA
Zamba canción Letra de Horacio Ferrer Música de Antonio Rodríguez Villar I Carlitos, cantá una zamba, Carlitos Gardel criollo, querido de las guitarras, rimado por los chingolos. Carlitos, cantá una zamba, Carlitos Gardel, de modo que vivan en tu garganta las voces gauchas de todos.       Gurí te montás en pelo       sobre las grupas del llanto,       gauchito y zorzal campero       de las cuchillas y el llano.
 
      Recitado
      Por tus orillas del Plata,       la estancia y la pulpería,       la indiada y la caña brava       con pudor de vidalita.       Nadie podrá como vos       lucir las paisanas pilchas,       ninguno dirá mejor       las verdades de la vida

                 II
Con pampa intuición del mundo creciste soñando el Tango, Carlitos cantor y brujo, Carlitos de los milagros. Carlitos, cantá una zamba, Carlitos del amor grande, amor con que se retratan argentinos y orientales.       Carlitos, cantá una zamba,       Carlitos Gardel, contame,       contame cómo es que cantan       los fuegos quemando un ángel.

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CUANDO TE MIRÉ
( Polca)
Música: Antonio Rodriguez Villar Letra: Yayo Cáceres
Album: LA FLOR AZUL - Obras de Antonio Rodríguez Villar por Amigos 2020 Invitado en el arpa: Francisco Giménez Guitarra: Miguel Guerrero Saxo Soprano: Cacho Ferreira Yayo Cáceres es un artista, un gran artista, en el muy amplio alcance de la palabra. Poeta, actor, músico, productor, interprete, director de teatro, autor, compositor… Hace ya mucho tiempo que vive en Madrid. Allá dirige “Ron Lalá”, compañía de teatro, humor y música que ha ganado muchos premios. Cada año, Yayo viene a entreverarse con su tierra curuzucuateña para abrevar esencias. En un encuentro en la isla del Delta del Tigre, le hice escuchar la música de esta polca. Se aisló con lápiz y papel y al poco rato nació la letra de “Cuando te miré”. Tiempo después, mi querido amigo y admirado arpista paraguayo Francisco Giménez me hizo el honor y me dio la alegría de grabarla. - CUANDO TE MIRE
(Polca) Letra de Yayo Cáceres Música de Antonio Rodríguez Villar 2 de febrero del 2000. En El Tigre Cuando te miré, sólo comprendí que es cruel el tiempo, que el atardecer nos encuentra aquí, tan cerca y tan lejos, cautivos los dos, rueda que rodó su círculo eterno sólo con mirar, a veces el mar parece pequeño. Cuando te miré por primera vez, me incendió tu cielo, y en el corazón se me retrató como tu recuerdo. Ahora estás aquí, como la canción que te habla de mí, de esta desazón caprichoso afán de quererte así a través del tiempo. Cuando te miré me maldije ayer en tus ojos negros, porque tu mirar le ganó al dolor que hubo en mi silencio. Maldije la fe, la ilusión y el precio de lo secreto, nada existe más, cuando el corazón no sigue viviendo. Lo descubro hoy, frente a frente aquí y aunque estamos viejos te puedo mirar y saberte así como eras entonces cuando te vi y el amor nació porque con mirar, sólo con mirar a veces el mar, el inmenso mar parece pequeño.

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CHACARERA DEL CONQUE
(Chacarera)

Música: Antonio Rodríguez Villar
Letra: Jorge Marziali
Album: La Flor Azul - Obras de Antonio Rodríguez Villar por Amigos 2020
Voz en la introducción: Eduardo Lagos Grupo invitado: "Los Jíbaros" .
El “Negro” Lagos —como todos lo conocíamos— era médico oftalmólogo de gran prestigio y, además —¡por si fuera poco!— uno de los grandes músicos argentinos. Virtuoso pianista y excelente compositor, sin resignar en lo más mínimo las raíces folklóricas —de las que abrevó y las que dominaba en profundidad— traía la Música Criolla a nuestro tiempo sin perder o desvirtuar en nada su esencia.
Eduardo Lagos requiere un párrafo especial. Nuestra vieja amistad no me impide ser objetivo.
El “Negro” Lagos hacía y podía hacer lo que hacía —que es una maravilla— porque tenía talento y porque conocía cada uno de los resquicios más tradicionales de la Música Criolla.
De esto hablábamos con el querido Jorge Marziali. “Hágale una música compadre. Yo le pongo letra” me conminó el mendocino, otro de los inmensos talentos de la música y la poesía folklórica. Y así nació esta chacarera que, mucho le agradezco a Dios, el “Negro” Lagos alcanzó a escuchar.
. CHACARERA DEL “CONQUE”       "A Eduardo Lagos" Música de Antonio Rodríguez Villar
Letra de Jorge Marziali

I Te traigo una chacarera que el Negro Lagos me regaló, y no ha nacido en Santiago, pero le sobra “conque”. “Cuando no hay ‘conque’ no hay ‘enque’” me dijo un criollo y tenía razón,
cuando no sobra le falta
al que no tiene “conque”.
No hay mal que por bien no venga
dijo un paisano que hi’ visto ió,
quién no ha nacido en Santiago
mejor que tenga “conque”.
      Más grande que algunos lagos
      es este Negro que digo ió,
      pura tierra y puro misky       porque le sobra “conque”.

II
Es fácil teclear la zamba
y que la bailen pa’ enamorar,
pero se queda en amagos el que no tiene “conque”.
Donde nacen las sonrisas
el Negro Lagos apareció,
calladita es la alegría
para el que tiene “conque”. Aquí te dejo estas coplas, la chacarera no quiere más,
andá y cantásela al Negro
si es que te alcanza el “conque”.
      Más grande que algunos lagos
      es este Negro que digo ió,
      pura tierra y puro misky
      porque le sobra “conque”.

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A MÍ TAMBIÉN CHAMPAGNE
(Tango)


Autor: Antonio Rodriguez Villar Album: La Flor Azul - Obras de Antonio Rodríguez Villar por Amigos 2020 Invitado en bandoneón: Walter Ríos Invitado en guitarra: Ricardo "Negro" Domínguez .
Enrique Llamas de Madariaga, gran periodista y gran amigo de toda la vida, vivía hace años en Barrio Parque.
Tenía un programa de lunes a sábados inclusive en Radio Rivadavia de 7 a 9 de la mañana.
Salía de su casa a las 5:30 para llegar con tiempo a la radio, leer las noticias y preparar el programa.
Los sábados pasaba con su auto por Tagle y Figueroa Alcorta y en las mesas de la vereda del bar "Rond Point" que estaba en la esquina, veía sentados a los “rezagados nocturnos” que discutían apasionadamente resolviendo todos los problemas del mundo mientras saboreaban un buen champagne.
Me daban ganas de parar el auto, enfilarlo a la gran ventana del bar, apretar a fondo el acelerador, irrumpir al bar por la ventana, frenar el auto junto a la barra, sacar la cabeza y decirle al barman: ‘A mí también champagne’”.
Me causó mucha gracia la descripción y me gustó la frase. “Buen título para un tango. Algún día va a salir y te lo voy a dedicar” fue mi comentario.
Y así nació “A mí también champagne” para mi querido Quique Llamas de Madariaga.


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LA PEQUEÑA
(Canción Cuyana)


Música: Antonio Rodriguez Villar
Letra: Armando Tejada Gómez Album: La Flor Azul - Obras de Antonio Rodríguez Villar por Amigos 2020 Invitado en piano: Oscar Cardozo Ocampo Invitado en voz: Galo García . Cuando se ha escuchado mucha música , es difícil abstraerse de influencias o recuerdos lejanos y cuando surge algún nuevo tema, más difícil tener la seguridad que uno es realmente el compositor y no ha sido influenciado por antiguas reminiscencias. Para estar seguro que no cometo plagio tengo una trampita. Cuando aparece algún tema nuevo, sin decirles que es mío, se lo hago escuchar a quienes conocen y saben y les pregunto con picardía, “¿Te acordás de este tema que tocaba o cantaba fulana o fulano de tal?”. Si lo recuerda, es evidente que no es mío, pero si no llega a individualizarlo, entonces sí es mío. Eso pasó con mi fraterno Armando Tejada Gómez. Yo había compuesto en el piano un aire de tonada cuyana, pero no sabía si era mío o “lo había robado”. Estábamos una tarde en casa y le digo: “¿Te acordás Armando de esta tonada que tocaba Hilario Cuadros?”. “No. Es muy linda... A ver, tocala de nuevo”. Lo hice y repite “No, nunca la escuché y me gusta mucho”. Cuando le dije “Entonces es mía”, largó una carcajada y me la hizo grabar en un cassette. Y al día siguiente vino con esta maravillosa letra con una generosa y muy cálida dedicatoria que acompañamos con unos buenos vinos. La tengo en un cuadro. LA PEQUEÑA
(Canción cuyana) Letra: Armando Tejada Gómez Música: Antonio Rodríguez Villar I Habitas tu adolescencia en el país de la tarde y es una misma nostalgia tu mirada y mi mirada; por tu pelo pasa azul la luz infinita de torcazas. Quisiera saber qué piensas cuando te pones distante y me siento desterrado de tu magia y de mi magia. El misterio en tu silencio va y se lleva mis palabras.

Estribillo       La vida no se repite.       Comienza siempre en tus pasos.       Inventa que estoy viviendo       de mi arcilla y de tus manos       que modelan la ternura en mí,       alfarera de mi canto. II El pámpano te conoce por lo verde de tu sombra y siento que a mi costado mi sombra se ha vuelto aroma
y es el día un mapa de vivir con tu aroma y sin mi sombra. Pequeña toma este sueño que los años han hilado y téjeme dos pañuelos por si la ausencia durara. Uno, porque no voy a olvidar y el otro, por si olvidaras. Estribillo       La vida no se repite.       Comienza siempre en tus pasos.       Inventa que estoy viviendo       de mi arcilla y de tus manos       que modelan la ternura en mí,       alfarera de mi canto. Pequeña toma esta sueño....

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PA´ DOÑA HELVECIA
(Chacarera)

Autor: Antonio Rodríguez Villar Album: La Flor Azul - Obras de Antonio Rodríguez Villar por Amigos 2020 Invitado en el bombo: Vitillo Abalos Invitados: Los Hermanos Toledo . Doña Helvecia Balzaretti de Abalos fue la madre de los ya legendarios Hermanos Abalos. Cuando tendría unos 9 o 10 años, -hace hoy apenas 75…- mi padre me llevó a la Academia de Música y Danzas Nativas de los Hermanos Abalos, en Santa Fe 1713, 2º piso, para aprender nuestras danzas con Vitillo y Roberto y a rasguear en guitarra con Adolfo y Machaco. Desde entonces nace la amistad y el inmenso afecto y respeto que tengo por Machingo, Adolfo, Roberto, Vitillo y Machaco. Fueron -y siempre serán- mis maestros y amigos queridos. Ellos me enseñaron cómo cantar y acompañar en guitarra una chacarera, cómo tocar el bombo y cómo bailar la zamba. Doña Helvecia, la madre de “los muchachos”, tenía por mí una especial predilección. Aún conservo un pulóver que me tejió como regalo cuando cumplí 13 años. Esta chacarera es “Pa’ Doña Helvecia

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ZAMBA DEL TREBOLAR
(Zamba)

Autor: Antonio Rodríguez Villar
Album: La Flor Azul - Obras de Antonio Rodríguez Villar por Amigos 2020 Invitados: Los Cantores de Quilla Huasi . La música de esta zamba es de 1953. Años después, en una de nuestras tantas y largas reuniones en su departamento de la calle José María Moreno y Rivadavia, Jaime Dávalos la escuchó y quiso ponerle letra. Entre vinos y alegrías improvisó la primera copla que es la que está en la zamba. Una semana más tarde de esa reunión, me fui a estudiar a los Estados Unidos y el proyecto quedó trunco. En el 2000 más o menos, en una de esas misteriosas tardes del Delta del Tigre, salió el resto de la letra tratando (y aclaro y repito: sólo tratando ya que como en el dicho, “le queda grande el recao al chancho…”) de sentir el espíritu de lo que hubiese escrito Jaime. ZAMBA DEL TREBOLAR Letra y Música de Antonio Rodríguez Villar I Trébol del trebolar dime si alguna vez cuando mi amor te pisa, sientes palpitar su pié. Sueño de aquella flor, que pudo florecer y se perdió en el viento triste de un anochecer. Tal vez te llegue el canto, rumores de un ayer… Qué será de sus ojos verdes como mi querer. Cuatro pétalos verdes verdes como mi querer. II Trébol del Trebolar, dime si ha de volver, cuéntame si sus ojos quieren mirarme otra vez. Trébol del trebolar vuelve a reverdecer aún la buscan mis sueños solos como mi querer. Tal vez te llegue el canto, rumores de un ayer. Qué será de esos ojos verdes como mi querer. Cuatro pétalos verdes verdes como mi querer

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LA PLATA 680
(Gato)

Autor: Antonio Rodriguez Villar Album: La Flor Azul - Obras de Antonio Rodríguez Villar por Amigos 2020 Invitado: Aníbal “Utulita” Robledo . Julián “El Cachilo” Díaz, su mujer la María Luisa y su hijo Luis Mariano “El Tusca” vivían en La Plata 680 de la Ciudad de Santiago del Estero. Cada vez que iba a Santiago los visitaba en su casa. Mi querido “Cachilo” tuvo la generosa paciencia de enseñarme en la guitarra —nota por nota— muchas de sus chacareras y gatos y tratar de trasmitirme “los secretos” de su manera única de tocar y rasguear. Entre tantas, me pasó la trunca “De los angelitos” que originalmente era simple y luego Adolfo Abalos la hizo doble y le puso letra. También me enseñó otra trunca “en sol mayor” que acababa de componer y que es una gloria. Aún no está registrada. Como no recuerdo su nombre, la llamo entonces “La del Cachilo”... De tanto en tanto trato de garabatearla en mi guitarra, pero me cuesta…. ya no me dan los dedos... “El Cachilo” siempre me hablaba del Sofanor Díaz. Sabía quién era pues Mario Arnedo Gallo me había contado desopilantes anécdotas del personaje. “Tienes que conocerlo, Tonito. Es el mejor ‘bordoneador’ de chacareras”, insistía “El Cachilo”. Cuando nos sentábamos a tocar la guitarra en el patio de su casa, por una razón u otra surgía el nombre del “Sofa”. Hasta que una tarde llega un señor canoso, no muy alto, corpulento, atildado, serio, de pocas palabras, de impecable traje azul oscuro cruzado, camisa blanca, moñito negro, anteojos para el sol, formal en su trato. “El Cachilo” siguió tocando la guitarra sin inmutarse, lo saludó con un gesto y se volvió hacia mí y sólo me dijo: “Este es ese...”, síntesis perfecta que entendí de inmediato.
Era, por supuesto, el Sofanor Díaz, una figura deliciosa y, sin la menor duda, un ‘bordoneador’ extraordinario. El mejor –¡de lejos!- que he escuchado. El gato “La Plata 680” está dedicado a mi querido y admirado Cachilo, a la María Luisa y al Tusca con mi homenaje y el recuerdo a los días imborrables vividos en su casa

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NOCHES DE LAVALLE Y PARANÁ
(Tango)


Música: Antonio Rodríguez Villar
Letra: Héctor Negro
Album: LA FLOR AZUL - Obras de Antonio Rodríguez Villar por Amigos 2020 Canta: Roberto "Caracol" Paviotti Invitado en bandoneón: Walter Ríos Lavalle y Paraná es una esquina mágica para la inagotable imaginación de autores, compositores y artistas. Es el paso obligado de los que se reúnen en la Sociedad de Autores y Compositores de Música-SADAIC. El bohemio ajetreo del día se esfuma y transforma en soledad durante la noche. Y Héctor Negro describe esa mutación en la letra de este tango y menciona a Homero Expósito otro poeta memorable testigo de encuentros en Lavalle y Paraná. “Tomá estos recuerdos. Ponele música” me dijo una tarde Héctor. Y así nació este tango que canta el querido Caracol acompañado por el gran Walter Ríos. NOCHES DE LAVALLE Y PARANA
(Tango) Letra: Héctor Negro Música: Antonio Rodríguez Villar I Silbo tenaz, mi propia melodía y temblequean las estrellas flojas. Cuando en la luna un nubarrón se moja, velando el brillo de mi fantasía. Voy trajinando mi melancolía, por este río turbio de la calle. Y donde chocan Paraná y Lavalle, la noche sin "stress" se enreda entre mis pies. Estribillo
En esta esquina recalaba Homero y está su nombre escrito en esta ochava. "El Aguila" de ayer, hoy es recuerdo. Las luces mueren ya, Lavalle está apagada. Sueños de autor que el día dispersó. Tan sólo queda el verso gris de mi canción. II Ténues fantasmas que apuraba el día, se fueron yendo con la luz cansada. Vértigo roto, tarde alucinada que se borró con su cristalería. Está sentado Homero con sus duendes. Crespuscular, urdiendo su poesía. Y allá en Corrientes el trajín se enciende, mientras se duerme ya "Lavalle y Paraná".

Estribillo
En esta esquina recalaba Homero y está su nombre escrito en esta ochava. "El Aguila" de ayer, hoy es recuerdo. Las luces mueren ya, Lavalle está apagada. Sueños de autor que el día dispersó. Tan sólo queda el verso gris de mi canción.

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LA FLOR AZUL
(Chacarera)


Música: Antonio Rodriguez Villar
Letra: Mario Arnedo Gallo
Album: La Flor Azul - Obras de Antonio Rodríguez Villar por Amigos 2020 Canto: Marián Farías Gómez Invitado: Guitarra, percusión y coro Chango Farías Gómez Invitado en Flauta: Juampi Di Leone Bajo: Norberto Córdoba .
A principios de 1954 formamos con Mario Arnedo Gallo y Hamlet Lima Quintana el trío “Los Musiqueros”. Nuestras andanzas merecerían un capítulo aparte… más bien un libro… Nunca ganamos un peso, pero hicimos temblar bodegas.
En puridad, debo decir que Mario no bebía alcohol. Apenas uno o dos vasos de vino en toda una noche. Con Hamlet suplíamos esa deficiencia lamentable… Pero volvamos a “La Flor Azul”.
Esta chacarera, como todas las canciones, tiene una historia.
Ensayábamos en Hurlingham, en la casa de Mario. Los Arnedo tenían unos amigos húngaros y estos amigos, una hija preciosa. Me enamoré locamente de ella. Le tocaba la guitarra, le cantaba, le regalaba flores, le escribía versos, etc. etc. y mil etcéteras imaginables. Todo fue inútil. Nunca me dio pelota.
Mario y Hamlet me tomaban el pelo de lo lindo al ver mis pesares amorosos. “Es tu flor azul”. Me dice Mario. "Es tu flor inalcanzable. Hagámosle una canción”.
Primero bosquejé lo que parecía iba a ser un bailecito, pero Mario me sugirió una chacarera pues ya había comenzado a hacerle la letra. Una tarde en Hurlingham, nació “La Flor Azul”. Sería 1958. La primera copla de la segunda parte es mía. En 1959 me fui a estudiar a Estados Unidos y mi querido Chango Farías Gómez entró a “Los Musiqueros” para remplazarme. Vaya remplazo!!!
LA FLOR AZUL
(Chacarera) Letra de Mario Arnedo Gallo Música de Antonio Rodríguez Villar I Que solo me voy quedando
mi viejo tunal; oyendo cantar al río para el Carnaval. Me acompaño de esperanza en la soledad, cuando silba el Huayra Muyoj por el salitral. Árbol fuiste, bien coposo, pobre corazón. Árbol que quedó sin hojas,
sin nidos ni amor.
Dile... dile, chacarera, a esa flor azul, que de noche yo la busco por la Cruz del Sur. II Esta pena enamorada pena sin cesar, buscando volverse copla pa’ hacerme llorar. Amalaya con la suerte que a mí me ha tocao: cantar por cantar cantando sin ser escuchao. Cuando recuerdo sus ojos de dulce mirar, me acomodo con mi perro solito a pitar. Dile... dile, chacarera, de este mi pesar,
que vidala se me vuelve
para el Carnaval.


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